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Suetonio - Los doce Cesares - Notas

(1) Opinan los eruditos que existe aquí una laguna, Suetonio debía según ellos, dar detalles de la infancia de César.
2) Asegura Waseling que Cesar fue nombrado sacerdote de Júpiter en el año 667, o sea, a la edad de trece años; Veleyo Patérculo asegura, por su parte, que Cesar, apenas acababa de salir de la infancia, paene puer a Mario Cinnaque flamen diales creatus. Tal vez Suetonio quiera significar que lo era ya cuando repudió a Cossutia. Los distintivos del flamen dialis o sacerdote de Júpiter eran un líctor, la silla curul y la toga pretexta. Por su cargo podía entrar en el Senado, y nadie podía trabajar en su presencia. A la salida le precedía un ujier (proclamator) encargado de advertir a los obreros para que suspendiesen sus trabajos. Eran elegidos siempre de entre los patricios, de igual modo que los sacerdotes de Marte y de Rómulo. El cargo de sacerdote de Júpiter era una de las altas dignidades del Imperio, no obstante las obligaciones y enojosas restricciones que comportaban. En ningún caso podía, por ejemplo, servirse de caballo; tampoco pasar la noche fuera de la ciudad. Su esposa (flamínica) estaba asimismo sometida a especiales obligaciones, pero su esposa no podía repudiarla, y si moría, el flamin tenía que renunciar a su cargo, pues no podía sin ella realizar ciertas ceremonias religiosas. Cesar no había tomado posesión del cargo y pudo así repudiar a su esposa, como Sila despojarle del sacerdocio.
(3) Sabido es el gran respeto que inspiraba la intervención de las vírgenes vestales las cuales tenían incluso el derecho de indultar al criminal de la pena que se le había impuesto, si por casualidad le encontraban a su paso.
(4) Ya desde mucho antes había adivinado Sila a César, pues viendole como por verdadera o fingida dejadez, apenas se ceñía la lacticlavia en el cinturón, no cesaba de decir a los nobles:
“Guardaos de ese joven del cinturón flojo”.
Más de veinte años después, cuando los proyectos de Cesar no eran ya un secreto para nadie, todavía sus afeminados modales engañaban a Cicerón, que decía: “Veo claramente miras tiránicas en todos sus actos y proyectos, pero cuando contemplo sus cabellos tan artísticamente peinados, cuando le veo rascarse la cabeza con la punta del dedo -costumbre muy a menudo censurada a los elegantes de Roma- no puedo creer que medita el terrible designó de derribar a la República”. Y cuando al fin se hizo dueño de todo, el gran orador contestaba sonriendo a los que le reconvenían por su escasa perspicacia: “¿Qué queréis? Me engañó su cinturón”.
(5) Durante toda su vida se le reprobó por todos este vergonzoso comercio en versos, en edictos en el Senado, en la tribuna de las arengas y hasta en las canciones de los soldados.
(6) La recompensa militar más preciada, y se concedía por haber salvado a un ciudadano. El que la había obtenido la llevaba en el teatro, donde se sentaba entre los senadores; a su entrada les espectadores se levantaban respetuosamente.
(7) Plutarco relata el hecho más extensamente. Véase la Vida de Cesar en las Vidas Paralelas de aquel célebre escritor publicadas en nuestra Colección.
(8) En cada legión figuraban seis tribunos militares que mandaban bajo las ordenes de los cónsules uno después de otro, ordinariamente durante tres meses. En el campo de batalla el tribuno mandaba centurias o sea mil hombres.
(9) En el año 360 de Roma establecióse la costumbre de ensalzar en publico a la mujer que moría en avanzada edad en recompensa de haber dado en otro tiempo cuanto oro tenía, a fin de completar la cantidad que había de pagarse a los galos por el rescate de Roma. Hasta entonces se reservó este honor a los hombres. “Pero -dice Plutarco- tal costumbre no alcanzaba a las mujeres jóvenes, siendo César el primero que pronunció la oración fúnebre de su esposa muerta muy joven. Esta novedad le hizo honor, le granjeó el favor del público y le hizo querido al pueblo, que vio en aquella sensibilidad una prueba de sus suaves y honradas costumbres.”
(10) Los cuestores (cuyo número elevo Sila de 8 a 20 y Cesar a 40) eran los recaudadores generales, los tesoreros de la República. Marchaban anualmente a las provincias, acompañado cada uno de un cónsul, un procónsul o un pretor, después del cual poseían la autoridad principal. Cuando dejaba éste la provincia, generalmente desempeñaba sus funciones el cuestor; este cobraba, en efecto, las contribuciones y tributos, hacia vender el botín y cuidaba de las provisiones. Iba precedido de lictores con fasces, cuando menos en su provincia y su oficio, considerado como el primer paso en la carrera de los honores, daba entrada en el Senado.
(11) Según Plutarco, no fue la vista de una estatua de Alejandro sino la lectura de la vida de este príncipe, la que hizo derramar lágrimas a Cesar Plutarco refiere, por otra parte, este hecho al tiempo de la pretura de Cesar en España, y no a su cuestura, como Suetonio. Las palabras de Cesar dan, sin embargo,
la razón a Suetonio, ya que en el tiempo de su pretura tenía treinta y siete arios, y en el de la cuestura treinta y tres, que fueron los que vivió Alejandro.
(12) Según Plutarco, Cesar tuvo este sueño en la noche que precedió al paso del Rubicón, o sea, dieciocho años más tarde.
(13) El pontífice máximo era elegido por el pueblo. Habitaba en un edificio publico; su cargo era inamovible y su autoridad. puede decirse que ilimitada. Según el testimonio de Dionisio de Halicarnaso. no daba cuenta, en efecto, de su conducta ni al Senado ni al pueblo, y estaba encargado de juzgar todas las causas relativas a las cosas sagradas. Su presencia era indispensable en las solemnidades públicas, en los juegos o espectáculos dados por los magistrados, cuando dirigían plegarias a los dioses, cuando dedicaban sus templos etc. También en ocasiones, el pontífice máximo y su colega tenían derecho de vida y muerte, pero el pueblo podía revisar la sentencia.
(14) Los pretores se elegían en los comicios y por centurias, con las mismas solemnidades que los cónsules y no tenían más superiores que estos magistrados cuyas funciones desempeñaban algunas veces. Presidian las asambleas del pueblo, y en caso de necesidad, podían convocar el Senado, en el que emitían su voto después de los varones consulares. Daban también juegos públicos. Para la administración de justicia, eran ellos los encargados de nombrar los jueces o un jurado, y pronunciaban la sentencia. Generalmente tenían su tribunal en el Foro, honor de que no gozaban los magistrados inferiores, y delante de ellos se alzaba una lanza y una espada. En Roma los precedían dos lictores con fasces y seis fuera de la ciudad. Los acompañaban asimismo ministro o alguaciles (ministri apparitores), secretarios (escribas) que transcribían sus sentencias, ujires (accensi) encargados de las citaciones. No hubo primero más que dos pretores: uno (urbanus) para los ciudadanos, y otro (peregrinus) para los extranjeros. Cuando la Sicilia y la Cerdeña fueron reducidas a provincias, se crearon otros dos para que mandasen en ellas. La conquista de las Espafias (Citerior y Ulterior) dio ocasión, asimismo, al nombramiento de otros dos. Dos de estos seis magistrados permanecieron en Itoma y los otros cuatro en las provincias, que la suerte y el Senado repartía entre ellos. Cesar fue enviado a la España Ulterior.
(14 bis). Plutarco cita un hecho que prueba, por el contrario que, no obstante el peligro que había corrido, César volvió al Senado para justificarse de las sospechas que contra el se habían concebido, recibiendo violentas reconvenciones. Como la sesión se prolongase mas de lo ordinario, el pueblo acudió en masa, rodeó al Senado vociferando y pidió entre amenazas que dejasen salir a Cesar. Temió Catón que el populacho de Roma, que había puesto en Cesar todas sus esperanzas, pasase a mayores y aconsejo al Senado se le hiciese mensualmente una distribución de trigo, que sólo había de aumentar los gastos ordinarios del año en 5.500.000 sestercios. Esta prudente política desvaneció por el momento el terror del Senado, debilito y hasta anuló gran parte de la influencia de Cesar, en un tiempo en que la autoridad de la pretura iba a hacerla mucho más peligrosa. (Véase en Plutarco. La Vida de Cesar.)
(15) El Capitolio, incendiado en tiempo de Sila, en 671, fue reconstruido y dedicado por Lutacio Catulo.
(16) Estaba éste en el número de los conjurados. Comunico primero la trama a su amante Fulvia que habló de ella enterandose asimismo de su proyecto de asesinato contra él.
(17) Vease en Plutarco la narración de los hechos acaecidos a César durante su gobierno en España.
(18) Autor de la historia de la guerra itálica y de las civiles de Mario -que estaba componiendo entonces-; cinco años después le dirigió Cicerón la bella y famosa carta en la que le ruega que escriba la historia de su consulado.
(19) Este tráfico de votos, prohibido por las leyes era, sin embargo, tolerado, y los ciudadanos no vendían solo su voto, sino que incluso sostenían a pedradas y cuchilladas al que les había pagado.
(20) Dentro de la ciudad precedían sólo a uno de los consules doce lictores con las hachas y fasces, disfrutando alternativamente de este cortejo cada mes. Un oficial público llamado accensus marchaba delante del otro consul seguido de lictores sin fasces. Esta costumbre había caído en desuso cuando César la restableció.
(21) Nada es de Bibulo todo es de César, pues nadie recuerda lo que hizo aquel.
(22) Se concedían en Roma muchos honores y prerrogativas a los padres que tenían tres hijos varones, en la petición de empleos eran preferidos a sus rivales; se los eximia de ciertos tributos y en los espectáculos tenían asignados puestos preferentes; de aquí en fin, los privilegios llamados Justium liberorum.
(23) Maestros de esgrima.
(24) Los decretos del Senado después de su transcripción eran depositados en el Tesoro; de la misma manera se conservaban las leyes y demás actas de la República. El lugar en que estaban depositados los archivos públicos llamábase tabugarium. Los decretos en que el Senado otorgó honores extraordinarios a Cesar fueron escritos con letras de oro en columnas de plata. Muchos decretos del Senado fueron escritos en planchas de bronce que se conservan todavía. Los decretos del Senado antes de quedar deportados en el Tesoro carecían en absoluto de autoridad. Esta fue la causa de que bajo Tiberio se ordenase que los decretos del Senado y especialmente los que imponían penas capitales no fueran llevados al Tesoro hasta pasados diez días, a fin de que el emperador si estaba ausente tuviese tiempo para examinarlos y moderar su rigor.
(25) Si hay derecho para violar, violadlo todo por reinar, pero respetad lo demás.
(26) Asegura Plinio que este accidente hizo a César supersticioso, y que, después de él, no volvió a subir a un carro sin antes recitar tres veces un verso misterioso, como preservativo contra los accidentes de viaje.
(27) Según Plinio, el Euripo era un gran foso que ceñía el Circo, con el fin de impedir que las fieras pudieran escapar y lanzarse sobre los espectadores, cosa que había sucedido ya repetidas veces. Se le dio el nombre de Euripo, si hemos de creer a un intérprete de Suetonio, porque el movimiento de las aguas, que fluían de golpe y se retiraban de la misma manera recordaba las del estrecho de este nombre, entre la Beocia y la Eubea, donde se hacían sentir el flujo y el reflujo hasta siete veces al día. Cesar embelleció de tal manera el Circo, construido por Tarquino el Viejo, que dice Plinio que aquel fue el fundador.
(28) Esta reforma fue hecha por César en 708, durante su tercer consulado con M. Emilio Lepido. Se llamó aquel año annus confusionis, y al siguiente primus Julianus.
(29) Hubo hasta Sila 300 senadores elevando César su número a 900 y más adelante a 1.000, pero Augusto lo redujo.
(30) Se nombraban ocho pretores; Cesar creó diez; hubo también dos ediles plebeyos más que antes, llamados cereales; y elevo finalmente a cuarenta el numero de los cuestores.
(31) Barrio populoso de Roma. situado entre el Esquilino y el Celio.
(31 bis) Todo cuanto Bitinia y el amante de Cesar poseyeron jamas.
(32) Cesar sometió las Galias; Nicomedes a Cesar. He aquí a César que triunfa porque sometió las Galias, mientras Nicomedes que sometió a Cesar no triunfa.
(33) Ex auctionibus hastae. De aquí tomó su origen la palabra española subasta (bajo la lanza). Entre los romanos cuyas instituciones eran todas militares, la lanza representaba gran papel. Hasta censoria era la lanza que los censores clavaban en la plaza publica para anunciar la subasta de las rentas del Estado. Hasta centunvirales era la señal de la jurisdicción de los centunviros, y por esto el juicio de estos magistrados se llamaban juicio de la lanza, judicium hastae. Hasta fiscalis era la que se clavaba para anunciar la venta de algo perteneciente al Fisco, con lo que se autoriza su venta a los ojos de los particulares. Hasta proctoria o venditionis, era, en fin, aquella a que se alude en este pasaje de Suetonio; clavábase en señal de que iba a venderse a la puja, en virtud del decreto del pretor, los bienes de los ciudadanos proscritos o condenados.
(34) Ciudadanos, esconded vuestras esposas, que traemos aquí al adultero calvo; en la Galia se dedica a fornicar eón el oro robado a los romanos.
(35) La tensa servia, en las fiestas del Circo, para pasear las imágenes de los dioses; el ferculum era el lugar del carro donde descansaban las imágenes, siendo el conjunto arrastrado por caballos. Calígula se hizo llevar en esta forma por senadores.
(36) ...si pecudi cor defuisset. La palabra cor significa asimismo ingenio; Cesar juega, pues, aquí con su doble sentido.
(37) Encadenados en su triunfo. trajo a los galos, llevándolos luego el Senado; los galos depusieron sus harapos y tomaron las lacticlavias.
(38) A Bruto, por arrojar a los reyes, se le nombro primer cónsul; a este, por arrojar a los cónsules, se le ha hecho último rey.
(39) Los comicios por centurias eran celebrados en el campo de Marte. Los puentes (pons o ponticulus) eran los sitios por donde se pasaba para ir a votar al recinto (septum uovile); se llamaba depontani a los ancianos que no llevaban sus votos con los otros ciudadanos. Era obligatorio que el Tribunal del magistrado que presidía los comicios en la silla curul, estuviese inmediato a este paso.
(40) ¿Los perdone para que me perdiesen?
(41) Por ejemplo, el decenvirato y la edilidad, llamado por los romanos magisteria; la palabra magistratus tiene más alta significación.
(42) 23 de septiembre
(43) Colocabase en tierra al recién nacido invocando a Ops para que le acogiese favorablemente; llamábase a esta diosa Levana porque presidía esta ceremonia levandis de erra pueris.
(44) Cuando Roma se alzo movida por faustos augurios.
(45) Significa elevar y a la vez hacer desaparecer.
(46) Este testamento había sido depositado por Antonio en el colegio de las vestales. Según Dión la existencia de este documento había sido revelada a Augusto por Ticio y Glauco, que habían figurado como testigos.
(47) Pueblo antiguo de Africa; gozaba de gran celebridad, porque se creía que sus cuerpos tenían la virtud de matar las serpientes, adormeciendolas con sólo su olor. Al nacerles un hijo, para asegurarse de que sus mujeres no habían tenido comercio con extraños, presentaban al recién nacido una serpiente; si esta no huía, el niño era legitimo.
(48) De la palabra latina vallum, atrincheramiento, muralla.
(49) Turip, Panicio, v. 612.
(50) El Senado le decreto el poder tribunicio en 724, después de la derrota de Antonio; no tomó, sin embargo, posesión hasta 731, lo conservó treinta y seis años y algunos meses, es decir hasta su muerte, ocurrida en 767.
(51) Estas funciones se le otorgaron primero por cinco años en 735, luego, en 742, por otros cinco años. Acaso Suetonio las llama perpetuas porque siempre se le renovaron.
(52) Del nombre de Augusto se deriva, por corrupción, nuestro agosto.
(53) Se establecía una especie de conscripción entre las niñas de seis a diez años; la que había ingresado en este sacerdocio, libraba de el a sus hermanas, existía asimismo dispensa para las hijas de los quindecenviros, de los flamines y de los salianos.
(54) La ley Pompeya dispone que el que hubiese cometido o intentado un parricidio, si lo confesaba, fuese azotado con varas ensangrentadas, y cosido luego en un saco con un perro, un gato, una víbora y un mono y arrojado al mar.
(55) Se llamaban Orcini, o libertos del Orcus, de Plutón, los que eran por el testamento de sus dueños; pues parecía así que éstos les daban la libertad desde lo profundo del Averno. Por la misma razón se llamaba Orcini a los senadores de que aquí se trata. César, según, Antonio, los había designado en sus Memorias, y era necesario respetar su voluntad.
(56) Estos magistrados estaban encargados de examinar el estado de los templos y de los edificios públicos, y de vigilar para que se los reparase.
(57) La jurisdicción de estos magistrados era muy extensa, pues abarcaba las atribuciones judiciales y las de policía; juzgaban por ejemplo, en las dificultades entre amos y esclavos, faltas de los tutores, fraudes de los banqueros: reprimían las asociaciones ilícitas; vigilaban los espectáculos, etc.
(58) Estos adornos eran una corona de laurel el manto triunfal, un cetro, una estatua, acciones de gracias a tos dioses, el titulo de imperator, todo, en fin, exceptuando la marcha solemne y el carro del triunfador.
(59) Las manumisiones databan el derecho de ciudadanía, pero ejercida únicamente en las cuatro tribus urbanas, que eran las menos importantes. La ley Aelia Leutia impone una restricción que es la que aquí señala Suetonio. Existió aún otra restricción aplicable a los que habían sido manumitidos con menos solemnidad, los cuales sólo adquirían el derecho de los latinos.
(60) Distribuciones extraordinarias en dinero o géneros.
(61) De torgues, collar.
(62) Ilíada, III, 4.
(62bis) ¿No ves cómo ese petimetre rige su disco con el dedo? La alusión estriba en el doble sentido de la palabra orbis, que significa a la vez el circulo (aquí el tamboril? y el universo.
(623) Desde que esta reunión sacrílega hubo contratado al maestro del coro, y Malia vio seis dioses y seis diosas cuando César, en su impiedad, osó parodiar a Febo, cuando agasajo a sus invitados renovando los adulterios de los dioses. Entonces todas las divinidades se alejaron de la tierra y el mismo Júpiter huyó lejos de su trono de oro.
(624) Mi padre era cambista; yo vendo vasos.
(625) Perdidos en el mar sus novios a causa de dos tempestades logró salvarse jugando día y noche a los dados.
(63) El 19 de agosto a las tres y media de la tarde.
(64) Algo mas de veintinueve millones de pesetas oro.
(65) Se consideraba un gran honor tener sepulturas en el interior de la ciudad, honor reservado únicamente a las vestales y a los ciudadanos más ilustres.
(66) Al gladiador que resultaba vencedor se le daba una vara o una espada de madera (rudis), por la cual se libraba en adelante de combatir en la arena. Los que la habían recibido se llamaban rudiarti.
(67) Un solo hombre, vigilado, restableció las cosas.
(68) Iliada, Lib. X, 216, 217.
(69) Los antiguos empleaban a menudo esta locución:

Quod aiunt, auribus teneo lupum.

En este caso no se sabe ni como soltar ni cómo sujetar al lobo sin peligro de ser devorado.
(70) Este Clemente tomo el nombre de Agripa, atrayendose gran número de partidarios a causa de su parecido con él; marchó a la Galia; su partido creció allí considerablemente y creció más aún en Italia cuando marcho sobre Roma para reconquistar, según decía la soberanía de su abuelo.
Tiberio le hizo prender por agentes que fingieron abrasar su causa. Sometido al tormento no pudo arrancarsele confesión alguna acerca de sus inteligencias con Roma. Preguntándole Tiberio como había llegado a ser Agripa, “Como tú, Cesar”, le contesto.
(71) Debe distinguirse entre los juegos plebeyos del Circo y los grandes juegos, o juegos romanos, los primeros los celebraban a mediados de noviembre los ediles plebeyos.
(72) El derecho de viajar por las provincias, y de recibir en ellas los mismos honores que los embajadores.
(73) Cuando se votaba en el Senado sobre un decreto, el presidente hacia pasar a un lado de la sala a los que aprobaban, y al lado opuesto a los que opinaban en contra. Llamábase a esto votar por discessionem.
(74) La ley Julia de Augusto había establecido penas severísimas contra el adulterio. A la mujer que lo cometía se le privaba de la mitad de su dote o el tercio de los bienes, y se la desterraba a una isla. A fin de substraerse a estas penas, apartándose del derecho común, algunas se hacían inscribir como cortesanas por los ediles encargados de la vigilancia de los lupanares. Generalizóse tanto esta corrupción, que el 772 el Senado tuvo que prohibir que toda mujer cuyo padre, abuelo o marido fuese caballero se inscribiese como cortesana. Tiberio hizo castigar indiferentemente a unas y a otras y se siguió imponiéndoles la pena de destierro.
(75) Según Tácito. el Senado hizo deportar a Cerdeña a cuatro mil libertos, culpable de profesar la religión judía.
(76) Todas estas palabras pueden significar bebedor, en el latín de la soldadesca.
(77) Se dice, que ésta era una contravención a la ley de César, intitulada De modo credendi possidendique intra Italiam, la cual prohibía según Dión, tener en numerario mas de quince mil dracmas; pero este ley había nacido indudablemente de las circunstancias a que dio lugar la escasez de dinero; además, sólo concernía a Italia, no impidiendo que los principales habitantes de las provincias poseyesen grandes riquezas.
(78) Según refiere Séneca, el pretoriano Paulo se encontraba en una cena, llevando en el dedo una piedra con la imagen de Tiberio grabada en relieve. Seria ridículo buscar giros para decir que cogió un orinal. Marón, uno de los delatores más famosos de la época, observo el hecho; mas el esclavo de Paulo, que estaba vigilando, advirtió que su amo iba a caer en un lazo; aprovecho su embriaguez para quitarle en el acto el anillo, y cuando Maron tomaba a los comensales por testigos de que la imagen del emperador había sido puesta en contacto con un objeto indigno y escribía ya la denuncia, el esclavo mostró el anillo en su dedo.
(79) Te retrataré en breves palabras: inhumano, sanguinario ni tu misma madre puede amarte. No eres caballero. ¿Cómo?: no tienes lo necesario para serlo; eres un criminal escapado del destierro de Rodas. La edad de oro fue un presente de los dioses; la de bronce comienza en tu odioso reinado. El vino le ha cansado ya, no le encuentra gusto, y ahora necesita beber sangre. Recuerde Roma el horrible pasado: Sila, grande por el crimen y dichoso en tu desventura. Mario, desplegando contra ti su furor; Antonio promoviendo la guerra civil y manchando de sangre sus manos con la matanga. Esta es Roma, la suerte que te prepara, el que del destierro viene a reinar, reina empapandose en sangre.
(80) 16 de marzo.
(81) Atela, municipio entre Capua y Nápoles. La ignominia para Tiberio, consistía en que no le llevasen a Roma y que lo quemaran en un obscuro municipio.
(82) El rey de los partos.
(83) Nacido en los campamentos, crecido en las armas patrias, venia ya designado para el mando supremo.
(84) Calígula llamaban a un calzado guarnecido de clavos usado por los simples soldados.
(85) Nevio Sertorio Macrón ayudo a Tiberio a derribar a Seyano, y sucedió a este en el mando de las tropas pretorianas.
(86) Tiberio había dispuesto, en efecto, que su nieto Tiberio compartiese su herencia con Calígula.
(87) Filón atribuye a su intemperancia esta enfermedad que padeció a los ocho meses de su mando.
(88) En 790
(89) Este castigo imponían los romanos a los llamados andróginos o hermafroditas, por considerar como de mal agüero su nacimiento. Se los ahogaba sea porque consideraban el agua, principalmente la del mar, como fuente de toda purificación, sea porque los poetas habían hecho del océano la mansión de los monstruos o bien, para que en la tierra habitada no quedase recuerdo de estos seres cuyo nacimiento se tenía por calamidad publica. Sin duda por esto quería Calígula hacer perecer así a los “inventores de placeres monstruosos” (spintrias).
(90) Después de las guerras civiles estableció Augusto este impuesto para el Tesoro militar. Tiberio cediendo a las reclamaciones del pueblo, redujo primero a la tasa a la mitad, en 770; pero restableció la antigua después de la muerte de Seyano.
(91) Estaba consagrada esta fiesta a la diosa patrona de los pastores y se celebraba el 21 de abril, día considerado como el de la fundación de Roma.
(92) Istmo de Corinto.
(93) Era obra de Fidias. Se encargo a Memio Régulo que la llevase a Roma, y si hemos de creer a Josefo, se lo impidieron terribles presagios, no siendo posible levantar la estatua. Claudio hizo devolver todas estas estatuas a los templos de donde las había sacado.
(94) Eran tres: Agripina, Drusila y Livila. Según Eutropio, reconoció (agnovit) una hija, nacida de una de ellas. Algunos manuscritos dicen cognovit, lo que significará que cometió también incesto con ella.
(95) Rómulo y Augusto se casaron, en efecto, con mujeres que estaban ya casadas, Hersilia y Livio.
(96) Famosa por su eléboro, planta que los antiguos creían a propósito para curar la demencia.
(97) Este sacerdocio se concedía como premio a la fuerza y habilidad en matar, pues para obtenerlo era preciso haber dado muerte en lucha al adversario.
(98) Unos trescientos treinta millones de pesetas.
(99) Augusto había fijado esta recompensa, después de veinte años de servicio, en doce mil sestercios. Calígula la redujo a la mitad.
(100) Ni los emperadores ni los ciudadanos usaban nunca estos mantos en la ciudad, excepto en días muy fríos o lluviosos. El traje romano era la toga.
(101) Se consideraba de hombre afeminado el usar las túnicas con mangas.
(102) No se contento con quitar a los mirmilones su elegante traje, sino que hizo ademas menos temibles sus armaduras, a fin de que los gladiadores tracios, a quienes favorecía, pudiesen vencerlos con más facilidad.
(103) Era el partido de los aurigas verdes. Existían otros tres: los azules, los blancos y los rojos, a los cuales Domiciano añadió dos: los dorados y los purpúreos.
(104) El de Julio Cesar.
(104 bis) El 24 de enero hacia la una de la tarde.
(105) Según Josefo, el centurión Julio Lupo fue quien la mato por orden de Querea.
(106) Según Quintiliano, sólo una enfermedad podía excusar el uso de cubrirse la cabeza, las piernas o las orejas.
(107) A las fiestas de las Saturnales, que duraban muchos días, y en las cuales se hacían recíprocos regalos, se añadieron otras dos, que llamaron sigillaria (a sigilis), del nombre de unas figuritas en relieve que se regalaban a los niños. La contestación de Tiberio a Claudio es, por lo tanto, mucho más ofensiva.
(108) Por Calígula para su propia divinidad.
(109) El objeto de la ley Papia Popea, al eximir de los deberes judiciales a los que tenían cierto numero de hijos, era alentar a los caballeros al matrimonio.
(110) La ley Cornelia, De falsis, privaba de fuego y agua a los falsificadores. Los emperadores añadieron a éstas nuevas penas.
(111) Se llamaba así un barrio de Roma, en el que habitaban los comerciantes de sigilla, sellos, figuritas que se regalaban en las fiestas de las Sigilarias. En este barrio habitaban también muchos libreros.
(112) Construido en 699 bajo el consulado de Pompeyo fue varias veces pasto de las llamas especialmente bajo Tiberio que empezó a reedificarlo; Calígula lo terminó y Claudio lo consagró en 794.
(113) Debe tenerse presente aquí que se trata aquí únicamente de los espectáculos dados en el Circo; en el teatro y en los juegos escénicos los senadores tenían en efecto, desde muy antiguo sitios especiales, lo mismo que los caballeros, sitios que venían designados por las leyes Roscia y Julia. Nerón hizo por los caballeros lo que Claudio por los senadores.
(114) Significa palomo volador.
(114 bis) Gladiador que combatía en un carro.
(115) Las vacaciones de primavera y otoño interrumpían el curso de los negocios. Claudio no las suprimió: limitóse sólo a dar mas continuidad al trabajo, estableciendo una sola vacación en vez de varias.
(116) Este articulo de la ley Papia prohibió en efecto, el matrimonio a los sexagenarios. Claudio, ya de bastante edad, se indigno viéndose legalmente proclamado incapaz de tener hijos; derogó esta disposición, haciéndolo al parecer antes de su matrimonio con Agripina, matrimonio que sin ello no hubiese podido contraer.
(117) Esta custodia les había sido quitada por Augusto.
(118) Antiguamente se aplicaban fácilmente al Cristo las palabras impulsore Chresto. Aquí se trata, sin embargo, de un griego que se había hecho judío y excitaba disturbios en Roma; ya que los romanos ignoraron durante mucho tiempo la diferencia que existía entre Judíos y cristianos.
(119) Recompensa militar.
(120) Séneca en su tratado “De la clemencia” dice a Nerón: “Tu padre en cinco años hizo coser en el saco a mas parricidas que se habían cosido en todos los siglos precedentes.”
(121) Llamábanse bestiarios los que combatían con las fieras en los espectáculos matutinos y meridianos los que combatían después de los anteriores.
(122) Odisea, XVI, 72.
(123) 13 de octubre.
(124) Los Dioscuros.
(125) Al parecer, Suetonio confunde aquí el padre con el hijo fue, en efecto, el padre quien triunfó de los alóbroges, y el hijo, tribuno del pueblo en 750, fue quien hizo la ley a que se refiere.
(126) Tiberio murió en el mes de marzo del año 790; Nerón nació en el mes de diciembre del mismo año.
(127) Ordinariamente se daba nombre a los niños el noveno día de su nacimiento (a las niñas el octavo); llamaban a este día lustricus dies, o día de la purificación, y el hecho se llevaba a cabo observando ciertas ceremonias religiosas.
(128) Se decidió entonces (en 805) que Nerón estaba capacitado para tomar parte en los negocios públicos, y se convino que sería cónsul a los veinte años. Se le nombro Príncipe de la juventud, confiriéndosele la autoridad preconsular fuera de la ciudad,
(129) Finalmente se abrieron de pronto las puertas del palacio. Nerón sale con Burro y se adelanta hacia la cohorte que estaba de guardia. Recibiéronle los soldados con aclamación, y él, a una señal del prefecto montó en litera. Se asegura que algunos soldados vacilaron, que miraron repetidamente a la espalda, preguntando con insistencia dónde estaba Británico; pero no viéndose apoyados no tardaron en seguir él impulso general. Llegado Nerón al campamento, se le proclamo emperador.
(130) Los pretorianos que mandaban en estas colonias carecían de domicilio, las palabras per domicilii translationem, se refieren únicamente a los primipilarios como ciudadanos de Roma.
(131) Chifilino cita a Elia Catula, que pertenecía a una de las familias principales de Roma y a la que se vio bailar en los juegos de la Juventud cuando tensa ya más de ochenta años.
(132) Según Plinio, Nerón hizo cubrir de oro el teatro de Pompeya, para mostrarlo a Tirídates.
(133) Se acusaba a los cristianos del incendio de Roma. A su suplicio, dice Tácito, se añadía la irrisión; se los envolvía en pieles de bestias para que los perros los devorasen, se los ataba en cruz o se les embadurnaba el cuerpo con resina, encendiendolos por la noche como antorchas para alumbrarse. Nerón había cedido para este espectáculo, sus propios jardines. Orosio añade que iguales horrores fueron ejecutados en las provincias.
(134) La ley Cincia, llamada también Muneralis, dada a propuesta del tribuno Cincio en 549, prohibía recibir dinero o presentes por la defensa de una causa: Augusto la había confirmado en 737. Pedido a Claudio por el Senado que la renovase, limitóse este a poner freno a la avidez de los abogados, fijando como máximum de honorarios diez mil sestercios, y amenazando con las penas de la contusión al que exigiese más. Al comienzo del reinado de Nerón, el Senado dio todo su vigor a la ley Cincia; pero mas adelante, Nerón proporcionó honorarios según la importancia de las causas.
(135) Dio la señal.
(136) Los Augustiani eran un cuerpo de cinco mil hombres adiestrados en las diferentes maneras de aplaudir. A muchos ciudadanos distinguidos se les hacia entrar en el de buena o mala voluntad.
(137) “Montano, romano del orden senatorial -dice Tácito- llegó a las manos con Nerón en medio de la obscuridad. Como al principio rechazo con energía sus ataques y cuando le reconoció le pidió perdón, el emperador creyó que le censuraba y le obligo a que se diese muerte.”
(138) Chifilino dice de modo terminante que la propia Agripina trato de corromper a su hijo para asegurar su poder.
(139) En otro sentido: “De cometer extravagancias entre los hombres”.
(140) Ley dictada por Sila contra los asesinos y envenenadores y renovada luego por César.
(141) Establecidas en honor de Minerva, estas fiestas se celebraban el 19 de marzo y duraban cinco días, y de aquí el nombre de quinquatrus.
(142) Por este parricidio decretáronse rogativas a los dioses; se establecieron juegos anuales en las fiestas de Minerva y el día del nacimiento de Agripina fue colocado entre los nefastos.
(143) Dos cometas aparecieron durante el reinado de Nerón uno en 814 y otro en 818.
(144) La palabra latina Sustulit significa a la vez llenar y hacer desaparecer, matar.
(145) El epigrama juega con la doble cualidad de Apolo de músico y arquero.
(146) Aludía Nerón a un rasgo de la vida, siempre venturosa de Policrates tirano de Samos, referido por Valerio Máximo: “Policrates, dice aquel autor, arrojo voluntariamente al mar, para no vivir siempre en la ignorancia del pensar, una sortija que tenía en gran estima y la recobró poco después cogiendo el pez que la había tragado.”
(147) Suplicio de los parricidas.
(148) La de Egipto era la victima prefectura en el orden de las distribuciones; la pretensión de Nerón podía, por lo tanto, parecer modesta.
(149) 24 de diciembre.
(150) Se trataba de los sacerdotes creados por Tito Tacio, encargados de conservar los ritos sagrados de los sabinos. Por esta institución, los sacerdotes creados por Augusto después de su apoteosis fueron llamados sodales.
(151) Anteriormente se había llamado así a los veteranos que, terminado su tiempo de servicio, consentían en engancharse de nuevo. Galba daba el mismo nombre a otra institución. Este uso de elegir partidarios armados entre las grandes familias fue establecido y observado por Cesar.
(152) Tratábase, al parecer, del nombre de algún avaro de Comedia.
(153) Estos asesores eran los jurisconsultos que formaban el consejo de los magistrados.
(154) Era el espacio abierto que se extendía por todo lo ancho del campamento, separando la parte alta donde se encontraba la tienda del general (questorium) de la inferior donde estaban las tropas. Allí estaba el tribunal donde el general administraba justicia, y desde allí arengaba a las tropas.
(155) 28 de abril.
(156) ¿Por qué se concede falsamente a Otón honor en el destierro? Porque se acostaba con su esposa.
(157) Augusto hizo elevar en el Foro, en 734, esta columna a la que afluían todos los caminos militares. Sin embargo, las millas no empezaban a contarse de allá sino desde las puertas de la ciudad, y estaban marcadas con piedras hasta los límites del Imperio de aquí que la palabra lapis signifique milla.
(158) Un escudo redondo, llamado encile, caído del cielo en el reinado de Numa, era considerado como él escudo de Marte; los romanos lo tenían por símbolo de la perpetuidad del Imperio y a fin de impedir que lo arrebatasen, hicieron otros doce completamente iguales a aquél. Los sacerdotes de este dios (Salii) los llevaban en procesión por la ciudad durante cuatro días en el mes de marzo, siendo grave falta emprender algo importante durante este tiempo. La palabra movere era sacramental, lo mismo que la palabra condere. No se movía un objeto sagrado sino entre grandes ceremonias religiosas, ceremonias que se repetían para restablecerlo en su lugar.
(159) Se llamaba este día, día de la sangre, porque en las fiestas de Cibeles, los sacerdotes de esta diosa (Galli) se cortaban con piedras afiladas en memoria y ejemplo del joven Atis.
(160) Plutarco asegura haber visto en Brixellum un monumento modesto con esta inscripción: “A la memoria de Marco Otón.”
(161) Los equículos o equicolos, llamados también Aequi, Eequanni, Aequiculani, eran una raza de montañeses salvajes, establecidos en las dos riberas del Anio, entre los marsos, peliños y sabelios.
(162) En esta tropa, formada por los miembros de la familia de los Vitelios, han de comprenderse los libertos y clientes.
(163) 24 de septiembre.
(164) 7 de septiembre .
(165) Según Chifilino se burlaron mucho de Vitelio, el cual, vestido de azul como los de este bando limpiaba los caballos en el Circo.
(166) Colonia.
(167) Estas mismas palabras le atribuye Tácito aplicadas en otras circunstancias: “Temiendo perderse, dice, dilatando la muerte de Bleso, o hacerse odioso ordenándola públicamente, eligió el veneno, y se vanaglorio de haberse dado satisfacción a sus ojos (son sus mismas palabras) con el espectáculo de un enemigo muerto”.
(168) Los germanos reconocían, en efecto, en las mujeres la facultad de adivinar el porvenir.
(169) “Se ignora, dice Tácito, si fueron los asaltantes los que pusieron fuego a las casas o si, como generalmente se supone, fueron los propios sitiados los que pusieron en práctica este medio, para contener los progresos del enemigo...” El Capitolio quedó por completo destruido.
(170) Muciano mandó dar muerte al hijo de Vitelio, alegando que las discusiones serían eternas si no se destruyan los gérmenes de la guerra.
(171) 17 de noviembre.
(172) Tácito, dice todo lo contrario: “La integridad del proconsulado de Vitelio (en Africa) había dejado allí una impresión favorable; en cambio, el de Vespasiano fue odioso y desacreditado.”
(173) Flavio Sabino era el mayor, en la época en que ambos eran simples particulares, superaba a Vespasiano en crédito y riquezas, y se ha dicho que, arruinado Vespasiano, no pudo conseguir ayuda de su hermano mas que hipotecándole sus casas y sus tierras.
(174) Entre la Siria y la Judea se encuentra el Carmelo, nombre común a una montaña y a un dios. Este dios no tiene templo ni estatua pues así lo establece una antigua tradición un sencillo altar atrae allí la veneración de los nombres. Vespasiano sacrificaba en él, en el tiempo en que acariciaba secretamente en su espíritu sus sueños de grandeza. El sacerdote llamado Basílides tras de examinar varias veces las entrañas, dijo a Vespasiano, “Sean cuales fueren tus designios, ya sea que pretendas construir o extender tus dominios, o multiplicar el número de tus esclavos los dioses te prometen residencia holgada, vastas tierras y gran número de hombres.”
(175) El celebre historiador de la Guerra de los Judíos.
(176) 17 de julio.
(177) Según Tácito nada inflamo tanto a la provincia y al ejercito como la seguridad dada por Muciano sobre el propósito de Vitelio de trasladar las legiones de Germania a las ricas y tranquilas guarniciones de la Siria, y destinar los soldados de la Siria al servicio de la Germania. Los habitantes de la provincia, con la costumbre de verlos, se habían aficionado a los soldados; la mayor parte estaban unidos por amistad y por matrimonio, sin contar con que, acostumbrados a su campamento por la larga permanencia en el, le tenían cariño como a sus penates.
(178) Cohortes establecidas en Puzzola y en Ostia para casos de incendio y que iban de vez en cuando a Roma para prestar allí el mismo servicio.
(179) Acerca de esto existía ya una ley (lex Loetoria) dada en 490 de Roma, y un senadoconsulto dado en 800 bajo el reinado de Claudio.
(180) Vespasiano no jugaba sólo con la pronunciación de la palabra Floro, sino que hacia a la vez un juego de palabras del griego en latín, pues la misma palabra significa en aquella lengua hombre malo.
(181) Ilíada, VII, 213.
(182) Parodia de un verso de Menandro.
(183) 23 de junio.
(184) 30 de diciembre.
(185) No debe confundirse este monumento con el que hizo construir Septimio Severo. No se sabe con certeza cuáles eran sus formas y destino.
(186) Era ésta la dignidad más alta a que podía llegar un Caballero romano.
(187) En esta erupción pereció Plinio y fue la que destruyo a Herculano y Pompeya. Sucedió en 882 de Roma o 79 de nuestra era.
(188) Chifilino atribuye esta calamidad a la ceniza arrojada por el Vesubio, Eusebio la menciona como ocurrida en el reinado de Vespasiano, y dice que se contaron hasta diez mil muertos por día.
(189) El término fue fijado en cinco años. Estos actos tenían por objeto disputar la condición de herederos, y rechazar la de parientes. Nerva reprodujo, al parecer, esta disposición.
(190) 13 de septiembre.
(191) 23 de octubre.
(192) Si ha de creerse a las historias griegas, Tito todavía respiraba cuando, llegado de Roma Domiciano, se hizo dueño de todo, tomó el titulo de emperador y se hizo cargo del poder supremo. Aseguran que hizo arrojar a su hermano moribundo en un lugar lleno de nieve, con el pretexto de que el ario le aliviarla; según éstos, Tito habría perecido allí.
(193) Carros de dos y cuatro caballos.
(194) Según Chifilino, muchas personas enfermaron por haber permanecido expuestas a aquella lluvia, y no pocas murieron. Domiciano había prohibido abandonar el espectáculo y guardianes, colocados alrededor del edificio impedían que saliese nadie. En cuanto a él, cambió repetidas veces de vestidos.
(195) En estos concursos, los poetas y oradores, pronunciaban las alabanzas del príncipe. Según Casorio, estos juegos se establecieron durante el décimo consulado de Domiciano, teniendo éste por colega a Serv. Cornelio Dolabela, esto es, en 837. Stacio, que recitó en ellos su Tebaida, fue vencido.
(196) Este colegio de sacerdotes fue establecido por Domiciano después de la construcción del templo a su familia.
(197) Filostrato le atribuye otro motivo; según este historiador, Domiciano habría temido que la abundancia del vino hiciese más frecuentes las sediciones.
(198) Desde el tiempo de Cesar, los soldados habían recibido por paga anual nueve piezas de oro que les eran pagadas en tres veces; Domiciano elevo esta paga a doce piezas, verificándose el pago en cuatro plazos.
(199) Se llamaba así a estos Jueces, porque reintegraban a cada cual en su propiedad. Primeramente este nombre fue aplicado a los comisarios que juzgaban entre el pueblo romano y los Estados vecinos las deferencias relativas a la restitución de ciertas propiedades particulares; luego, a los jueces establecidos por el pretor para dilucidar asuntos de análoga naturaleza, pero mas adelante dictaron sentencias sobre otros negocios.
(200) Un juez, principalmente si actuaba solo, podía invitar a algunos jurisconsultos a que le ayudasen con sus consejos y a estos en los tribunales, se les llamaba consejeros (consiliarii).
(201) Creese que esta ley, Scantinia, fue dada en el año 626 de Roma. Se refería al vicio contra la naturaleza (de nefanda venere). Primeramente el castigo consistió en una crecida multa; luego se impuso a los culpables la pena capital.
(202) Las culpables eran enterradas vivas.
(203) “Los tranquilos rebaños no eran aun degollados para festines impíos.” Georg., II.
(204) Era hijo de un consular; en tiempo de Nerón lucho en los juegos con una doncella lacedemonia. Vespasiano le borré de la lista de los senadores, haciendose entonces estoico, llegando a adquirir en esta escuela gran fama de elocuencia. No obstante después del suceso de que aquí se habla, parece que gozó del completo favor de Domiciano, envileciendose hasta el extremo de pasar por uno de los delatores más famosos de la época.
(205) Había obtenido la recompensa militar llamada cornicula, la cual consistía en un adorno hueco en forma de cuerno que se adaptaba al casco y en el que los soldados colocaban plumas o una cola de caballo.
(206) 18 de septiembre.
(207) Ilíada, XXI, 108.
(208) Se trata de las Memorias abreviadas escritas por Tiberio durante su vida, y de las que Suetonio hace mención en la vida de este emperador.
(209) Según Aurelio Victor los soldados, arrebatados por el furor, dieron muerte al prefecto Petronio de un solo golpe, y cortaron los órganos genitales a Partenio, metiéndoselos en la boca y ahogándole. Casperio se rescato por dinero.
(210) El ave que se posó sobre el monte Tarpeyo
No ha dicho todo va bien, sino todo irá bien.

 

 


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