Ritos Funerarios en Roma

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Ritos Funerarios en Roma

Creado: 18 de Noviembre del 2005
Modificado: 12 de Octubre del 2005

Categorķa: Cultura, Costumbres
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Introducción

Los ritos y costumbres funerarios tuvieron una evolución extremadamente progresiva a lo largo de la historia romana. En los tiempos más antiguos no existía un concepto totalmente definido, o claro, de que se podía esperar después de la muerte y los rituales, monumentos fúnebres y obras artísticas relacionadas a la muerte, tenían un sentido visual y de comunicar el status social del muerto que el de una significación religiosa. Luego con el pasar de los años, y los intercambios culturales con otras civilizaciones, se crearon monumentos colosales que vislumbraron al mundo. La sociedad se fue llenando de ritos y costumbres establecidas. Como dijimos estas creencias se irían adaptando a partir del contacto con civilizaciones ajenas, mezclándolas entre si y llenándolas con un estilo romano al punto de darles un sentido propio anteriormente poco visto. La inhumación en necrópolis subterráneas fue tomada de los etruscos al principio, y posteriormente al conquistar las colonias griegas al sur de la península itálica, los ritos funerarios tomaron un rumbo helénico una vez adoptadas las deidades de estos ultimos -aunque es bueno aclarar que los ritos romanos eran mucho más pomposos y líricos que los helénicos-. Ritos que finalmente serían seguidos con un uso casi universal en la sociedad romana -o al menos en los ciudadanos que podían costearlos-. Luego ya hacia el final del Imperio con el crecimiento del cristianismo volvió la inhumación.
No podemos decir que habia un codex establecido a lo largo y ancho de la República o del Imperio para tratar a sus muertos, dado su tamaño tal cosa resultaría casi imposible. Esto llevó a que cada región adoptara ciertas costumbres locales de la zona y las uniera a las propias logrando una gama de configuraciones casi unica en la historia de toda la humanidad. Por esta razón los monumentos funerarios romanos van desde las más intrincadas catacumbas, hasta palacios monumentales y pirámides que nos hacen recordar a las egipcias. Muchas veces estas adaptaciones tenían un fin util a las necesidades que se presentaban. Por ejemplo en las primeras épocas del imperio la inhumación fue reemplazada por la cremación, ya que los legionarios emplazados en lejanas regiones recién conquistadas eran tan odiados por los locales que éstos a manera de venganza póstuma desenterraban y vejaban los cuerpos; o por ejemplo Sila imponiendo una "moda" de cremación en el patriciado al querer evitar que los partidarios de Marius le paguen con la misma moneda su vejación al cuerpo de éste último. Si bien el culto a los muertos en la civilización romana era tan variado y tan cambiante a lo largo de sus épocas el objetivo final de este siempre fue el mismo, la inmortalidad. Ya sea por medio de que el alma, en esencia inmortal y de carácter divino, vaya al inframundo o mediante la memoria producto de la impresión al ver una colosal escultura. algo que no deja dudas en el culto a los muertos romano.

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Uno de los tantos ejemplos del exquisito arte funerario romano. Vemos que la mujer está representada junto a su pequeño perro. Generalmente los grabados funerarios representaban una imagen de algo que fuera grato o querido para el o la homenajeada.

 

 

Importancia histórica de las tumbas romanas

Más allá de la admiración que nos puedan producir los monumentos y mausoleos colosales de los emperadores y patricios más ricos, es la importancia histórica la que nos debe impresionar. En las tumbas tanto de ricos y pobres era normal, además de las escenas mitológicas, encontrarnos con bajo relieves y pinturas de la vida cotidiana de los difuntos. Gracias al estudio de estos se pudo llegar a comprender en mayor medida como era la vida de los esclavos, las mujeres, y la clase media de Roma. Es por las inscripciones y los epitafios que se pudó llegar a entender muchos aspectos de la sociedad, a veces estos cargados de contenido político y otras veces de planteos filosóficos dirigidos al pasante. Uno de los mayores ejemplos de documento histórico es la Columna de Trajano, erguida bajo su pedido, la que nos da un recuento histórico completísimo de los años en guerra contra Dacia.

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Como eran las tumbas en romanas

Estas eran de muy variados tipos, como mencionamos anteriormente. Las más utilizadas, y que hablaremos más adelante, eran las fosas comunes, a las que iban a parar los más pobres y estas eran seguidas por los Columbariums -la traducción más cercana sería "palomera"- el interesante nombre de este tipo de tumbas, generalmente talladas en la roca, o subterráneas, viene de que las urnas con los restos de los difuntos eran colocadas en nichos muy semejantes a los encontrados en un palomar. Cuando la tumba era subterránea lo más normal es que a la vista se encontrara un Monumentum -hito que señala el lugar de la tumba al exterior-. En un columbario era general encontrar a una familia de clase media y también a sus esclavos y libertos, cada urna, generalmente estaba identificada con una placa distintiva. Estos columbarios eran generalmente de planta cuadrada, redonda o poligonal y los nichos se encontraban emplazados en las paredes. Por supuesto que la calidad del columbario dependía de la clase social de sus habitantes. Podemos encontrar desde los más rústicos agujeros en la roca o catacumba subterránea, hasta elegantes bóvedas con pisos de mármol y estatuas que conmemoraban a los muertos.
Los epitafios, placas que nos daban la identidad del difunto, generalmente señalaban su nombre y fecha de nacimiento y quién fue el que pagó por la tumba y que relación familiar tenía con el difunto. Hay muchos tipos de epitafios, algunos más artísticos y otros más estadísticos. Estos podían contener desde los logros en vida del habitante de la tumba hasta mensajes a sus visitantes. Como curiosidad en algunas tumbas familiares, y esto es lo interesante, los epitafios de los difuntos posteriores hacían referencias a los epitafios de los difuntos anteriores, dando una pizca de humor negro al visitante de la tumba. Era normal que este tipo de tumbas estén ubicadas a los costados de los caminos, generalmente mientras más importantes los caminos de mayor nivel social los miembros de las tumbas, siendo la Vía Apia el cementerio de una gran cantidad de familias patricias.
Las tumbas podían contener urnas, con las cenizas del difunto, o sarcófagos -devoradores de la carne, del griego- con el cuerpo de este. Ambas, urnas y sarcófagos, estaban adornadas con bajo relieves de diferentes escenas mitológicas, de la vida cotidiana, y hasta planteos filosóficos o políticos directamente relacionados con los gustos y preferencias del muerto. Estas urnas y sarcófagos podían estar construidas de metales preciosos o mármol, dependiendo del nivel económico de la familia del difunto -recordemos que las tumbas además de algo religioso eran un factor de status social- razón por la cual se esforzaban con esmero por tener tumbas envidiadas por otros ciudadanos. Estas estelas con escenas de la vida cotidiana y escenas mitológicas estaban apuntadas a enfocar el significado de la inmortalidad del alma y el paso de la vida terrenal a la vida después de la muerte. Un gran ejemplo de esto es el Thiasos, la cual nos muestra una escena de la procesión de dios Baco con su esposa Ariadna. El significado de estas escenas es muy claro, Ariadna, una mortal, se transforma en inmortal al unirse a Baco. Un claro ejemplo de como un simple mortal trasciende a una vida inmortal. Otro motivo muy repetitivo en los relieves es ver el cortejo fúnebre que lleva al difunto con sus antorchas hacia su sepulcro.
Más allá de las tumbas comunes estaban las tumbas colosales, monumentos que expresan la genialidad de la creación humana en todas sus perspectivas. Estos varían mucho nos encontramos desde el imponente mausoleo de Adriano "el arquitecto del mundo", una fortaleza lujosa que resistió guerras y vio invasiones como pocas otras estructuras, después del coliseo era la estructura más imponente de Roma; tumbas como la de la esposa de Craso, Cecilia Metelo, con un diámetro de decenas de metros y revestida en travertino; la Columna de Trajano, un monumento colosal de 40 metros de altura cuya creación fue la de ponerlo más cerca de los dioses en su morada final.

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Imagen de un cónsul durante una campaña.
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Imagen de un cónsul durante una campaña.

 

 

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Ritos.

En los ricos y la clase media alta
Los ritos de entierro son muy similares a los griegos aunque la pompa y el boato de las exequias es ampliamente mayor en los romanos. En los primeros tiempos fue más popular la inhumación en la necrópolis, esta fue reemplazada en popularidad por la cremación en el primer y segundo siglo del imperio y luego la inhumación volvió a aparecer cuando aumentó la población cristiana ya más cerca hacia la caída del imperio.
Describiremos la exequias y ritos que más caracterizaron a Roma. Estos eran muy importantes para la familia del difunto, y para el difunto mismo también ya que era costumbre que este organice ciertos aspectos de su procesión fúnebre y morada final antes de morir. Ls familias más adinerabas contrataban organizadores que se encargaban de armar el cortejo, los cuales se encargaban de traer desde músicos que iban delante de las exequias hasta "lloradores" para mostrar al muerto cómo un ser grande, llorado y reverenciado por otros. Dependiendo de lo ilustre del difunto la exhibición de este al publico podía durar hasta una semana.
Con respecto a los elogios funebres se hacia diferencia entre jovenes y ancianos, como podemos ver en los escritos de Plutarco, Biografía de Julio César (Parrafo V) en referencia a la muerte de su familiar.

[...] El pronunciar elogios fúnebres de las mujeres ancianas era costumbre patria entre los Romanos; pero no estando en uso el elogiar a las jóvenes, el primero que lo ejecutó fue César en la muerte de su mujer, lo que le concilió cierto favor y el amor de la muchedumbre, reputándole, a causa de aquel acto de piedad, por hombre de benigno y compasivo carácter. [...]
Nota: Pueden leer el libro completo haciendo click aquí.
 

Los músicos que marchaban delante del cortejo lo hacían entonando temas fúnebres. Cuando era alguien de mucha importancia el cortejo se detenía delante del foro y un familiar cercano pronunciaba una oración frente al carro mortuorio. Como mencionamos, la intención de señalar que continuaba la vida después de la muerte hacía que al difunto se lo saludara como a un ciudadano marchando al exilio y no como a alguien finado. Una vez dada la oración, y en algunos casos el discurso, los familiares se dirigían hacia la pira funeraria -siempre fuera de la ciudad- cargando máscaras de cera y esculturas de sus familiares muertos anteriormente, como si todos estuvieran presentes. Antes de encender el fuego un familiar cercano se acercaba donde el muerto y abría sus ojos para permitirle ver por última vez la luz, luego de esto se cerraban los ojos pronunciando el nombre del extinto para luego depositar una moneda en su boca -con el objetivo de que este pague su viaje al más allá a Caronte, el barquero del Estigia en el inframundo-. Posteriormente seguía el encendido de la pira por los familiares más cercanos y se entonaba una eulogia en honor al difunto. El fuego era extinguido con vino -era muy normal que se evitaran mojar las cenizas para que el difunto no vague ebrio por el otro mundo- y las cenizas eran recogidos por los familiares más cercanos, generalmente las madres o los esposos/as. Lo huesos, aun calientes, eran lavados con vino añejo o leche, una vez calientes se depositaban en una urna funeraria llena de flores.
Al día siguiente se celebraba un banquete póstumo o fúnebre, en el cual se comía en honor al muerto. Estas comidas luego eran celebrada en aniversarios para conmemorar al difunto. Era normal que si la familia tenía un posición económica invitara al pueblo a distintos juegos sangrientos donde veían a dos gladiadores boxear con guantes dotados de planchuelas de plomo, esta tradición impuesta por los hermanos Bruto en honor a su padre, tal vez tiene un precedente Homérico.
Era normal que los familiares, en constante recordatorio de sus antepasados, visitaran periódicamente las tumbas depositando flores y distintos manjares. Comidas eran celebradas y se pedía a los familiares de guía y consejos en el más allá.

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En los pobres
Muy diferente era para los pobres, muchas veces arrojados como animales en las fosas comunes fuera de las ciudades para dejarlos pudrir, y posteriormente incinerados en estas mismas fosas comunes. Estos eran recogidos de las calles de la ciudad en las más congestionadas partes urbanas de Roma y eran llevados por cuatro necroforos en un ataúd de alquiler a la noche.
Los necroforos, y generalmente los asociados a la industria de la muerte, debían vivir fuera de la ciudad ya que se creían contaminados. Los romanos asociaban a la muerte con la contaminación, no solo material sino espiritual, es por esta razón que los entierros debían realizarse de noche y fuera de la ciudad. Los necroforos vivían aislados en comunidades fuera de las paredes de la urbe.

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Los collegia

Los collegia eran una especie de mutual que aseguraba, tras una cuota mensual, que se cumplieran los ritos funerarios tras la muerte de sus socios, generalmente asegurándoles el lugar en un columbarium. Estas sociedades eran quizá la única manera de que las clases inferiores pudieran acceder a un ritual digno. -salvo en los períodos en que los emperadores se encargaban de asegurarles un funeral correcto a la población-

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Curiosidades

  • Los romanos creían que el fuego y las almas eran de similar naturaleza, razón por la cual creían que la cremación permitía que ésta llegue más rápido al otro mundo.
  • Plinio nos da una gran cantidad de relatos sobre los rituales funerarios, entre ellos el que estaba terminantemente prohibido cremar a un niño que no tenga la dentadura completa.
  • Muchos romanos creían que las almas de los padres quedaban en algún lugar de la casa.
  • Si los ritos funerarios no eran celebrados correctamente el difunto vagaría perdido durante mil años a las orillas del Estigia.

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